- Autor: Pedro Tellería
- Fecha: 23/11/25
- Web: PedroTelleria.com
- Temática: Autoayuda
- Serie: Drivers-Personales (articulo-1)
"La dignidad humana empieza cuando nadie te puede obligar a vivir como otro te manda." (Manifiesto-Liberal (2025), Pedro Tellería)
El primer y más fundamental de mis drivers personales es la apuesta decidida por el individualismo colaborativo. Vivir de manera diferente no es un simple gesto de rebeldía o una declaración estética, sino un compromiso continuo con la autenticidad, el pensamiento crítico y la independencia moral e intelectual. Significa construir una existencia genuina, rechazar la pasividad ante las etiquetas y caminos prefijados que la sociedad —ya sea a través de la familia, la cultura, las modas o las ideologías— nos propone a diario.
Ser diferente no implica aislarse ni rechazar la compañía o la colaboración con otros, sino elegir, de forma deliberada, qué aspectos de la tradición o la sociedad se integran en la vida personal y cuáles se dejan atrás. Es tener el coraje de preguntarse, antes de cada decisión importante: “¿Esto responde a una convicción mía, o simplemente es lo que se espera de mí?” La diferencia no es superficial: no está en la ropa, ni en la música, ni en la actitud provocadora, sino en la raíz misma de cómo y por qué actuamos. El verdadero reto está en desafiar las normas heredadas cuando no se ajustan a nuestros principios, y diseñar, incluso a riesgo de equivocarse, una biografía personal y coherente.
Ciclos cortos e Intensos
Uno de los métodos que más ha contribuido a mi crecimiento ha sido el de vivir en ciclos cortos e intensos. La planificación vital no puede ser un esquema rígido que se proyecte veinte años hacia el futuro. Prefiero los periodos breves y ambiciosos: fijar una meta desafiante, entregarme a fondo durante una etapa, y después, con honestidad, evaluar lo logrado y, si hace falta, cambiar de rumbo.
La vida es una sucesión de bifurcaciones, aprendizajes y reinvenciones, no una línea recta marcada de antemano. He aprendido que la audacia y la ambición suelen traer mejores frutos que el conformismo o la resignación. Atreverse a cerrar capítulos y abrir otros nuevos es señal de fortaleza, no de inestabilidad.
Ciclos que nos separan de la tribu
Esta visión entra inevitablemente en conflicto con el colectivismo tribal tan extendido en la sociedad contemporánea. Las agrupaciones basadas en nacionalismos, ideologías cerradas, identidades raciales o tribus urbanas ofrecen protección y sentido de pertenencia, pero a menudo a costa de la libertad personal.
"El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo." (Rudyard Kipling)
Cuando la lealtad al grupo se antepone a la verdad o al pensamiento propio, surge la esclavitud de la conformidad.
Groucho Marx lo ironizó de forma genial: “Yo nunca admitiría ser miembro de un club que aceptase a gente como yo”. La presión para integrarse es poderosa, pero el precio de no ser uno mismo siempre termina siendo más alto que el de la soledad temporal.
Con paso ligero
La historia muestra que los avances y las transformaciones sociales suelen venir de la mano de quienes se atrevieron a ser diferentes y a desafiar la corriente dominante.
La disidencia y el inconformismo han abierto caminos donde otros solo veían barreras. Como decía Kurt Cobain: “Ustedes se ríen de mí porque soy diferente, pero yo me río porque todos ustedes son iguales”.
Al salirte les aportas más
A lo largo de mi vida he comprobado que la diferencia, lejos de ser un obstáculo, es fuente de riqueza interior y creatividad.
Pensar y vivir de manera original exige coraje, pero abre matices y oportunidades que quienes siguen la corriente jamás conocerán. Por eso, mi primer motor vital es este: ser diferente, vivir mi propia vida y reivindicar el derecho —y el deber— de pensar y actuar conforme a mis propios valores. Porque solo quien se atreve a diferenciarse puede aportar algo genuino y valioso al mundo.
- Pedro Tellería