Las Telecomunicaciones en el año 2000 (Parte-1)

1993-11-30 · Pedro Tellería, Phil O´Donovan

El artículo anticipa cómo la llegada del ancho de banda variable y las comunicaciones sin cable transformarían la empresa moderna. Tellería y O’Donovan explican que la tecnología no solo aumentará la eficacia operativa, sino que abrirá mercados y redefinirá relaciones entre clientes, proveedores y trabajadores. Su advertencia sigue vigente: sin control, la conectividad puede volverse intrusiva. La tesis central es que la tecnología es una herramienta y su valor depende de la responsabilidad con que se use.


  • Publicado en: "Cinco Días" (Prensa-Económica España)
  • Autores: Pedro Tellería, Phil O´Donovan
  • Fecha: 30/11/1993

Actualmente se están desarrollando diversas tecnologías que servirán para aumentar la eficiencia en el trabajo de las personas y organizaciones. Como resultado de todo ello es previsible que no cambien las formas actuales de hacer las cosas, y nazcan, como consecuencia, nuevas oportunidades de negocio. Esta evolución estará basada en tecnologías como el ancho de banda variable, los sistemas de comunicaciones sin cables, las redes inteligentes y el diseño de producto con orientación al usuario.

Productos como el fax, el video y el aparato de música estéreo son los resultados de numerosos desarrollos de la tecnología. Nuestra capacidad para prever el qué y el cuándo de estas innovaciones técnicas es buena, aunque normalmente sólo es posible hacer previsiones a siete años. Sin embargo, lo que no podemos predecir con tanta exactitud son los saltos cualitativos, saltos que requieren de grandes descubrimientos científicos. Ejemplos del pasado son el transistor y el láser, y en un futuro se podrá hablar de implantación cerebral de aparatos electrónicos de comunicación o animales robot domésticos.

Aun sin la existencia de grandes descubrimientos científicos de carácter radical, para el año 2000 habrá una gran cantidad de nuevas tecnologías en el campo de las telecomunicaciones, con las que será posible no sólo mejorar la eficacia de las empresas sino crear otras dedicadas a áreas de negocios totalmente nuevas. El reto estará en obtener y explotar estas tecnologías para el beneficio tanto de las empresas (mayores ingresos y beneficios), de sus empleados (nuevos puestos de trabajo, remuneraciones atractivas, calidad de vida en el entorno laboral), con otros grupos de interés (suministradores y subcontratistas, la Administración, asociaciones de usuarios, etc.).

En el decenio de los años ochenta, la mayoría de las empresas utilizaban las posibilidades que les ofrecían las telecomunicaciones para mejorar su operatividad a nivel interno. En la próxima década estas empresas explotarán las tecnologías para unir sus sistemas internos con los de sus clientes y proveedores. Debemos recordar que en la época de la primera revolución industrial tuvo que pasar algún tiempo antes de que la gente se diera cuenta de que las máquinas podían hacer algo más que reemplazar a los trabajadores. De hecho, esto dio lugar a un replanteamiento en la forma de hacer los negocios, e incluso posibilitó la creación de otros enteramente nuevos.

En el futuro, los productos no sólo serán mejores y más fáciles de usar, sino que se podrán comunicar e integrar con otros; posibilidad que ahora no es posible. Por ejemplo, las agendas de bolsillo estarán preparadas para conectarse a la oficina, con lo que podremos fijar reuniones de una forma más cómoda. Sin embargo, si no se establecen restricciones de acceso, el resultado puede ser nefasto, pues hay problemas que en el año 2000 no serán muy diferentes a los de hoy en día, pudiendo incluso llegar a agravarse.

Del mismo modo que actualmente estamos inundados de publicidad por correo, mañana podremos estar igualmente cansados de que nos programen reuniones publicitarias que no nos interesen. De hecho, necesitaremos desarrollar productos que permitan a los usuarios disfrutar de los beneficios de las nuevas tecnologías, pero sin perder el control. La gente quiere tener la posibilidad de recibir llamadas de cualquier persona a la hora o al lugar que sea, siempre que puedan decidir qué llamadas aceptan.

El servicio posventa será un componente significativo dentro de la oferta de productos ofrecidos por las empresas. En el caso de la telefonía móvil, el servicio será una parte integrante fundamental de la oferta. Por ello podríamos establecer una diferenciación de productos basados en la calidad del servicio ofrecido respecto al plazo de entrega, mantenimiento y reparación. Esto tenderá a potenciar el concepto de servicio integral.

Cuatro tecnologías de las telecomunicaciones —actualmente en evolución— introducirán importantes cambios en los productos ofrecidos hasta ahora en esta área. Dichas tecnologías son:

  • Ancho de banda variable según necesidades.
  • Comunicaciones sin cable.
  • Gestión inteligente de las redes.
  • Diseño del producto orientado al usuario.

Ancho de banda variable

En el año 2000, las empresas podrán ajustar sus redes de comunicación a las necesidades concretas del momento, sin encontrarse limitadas por los operadores de las redes e independientemente de la distancia. Con tecnología de telecomunicaciones del ancho de banda variable y software de realidad virtual las empresas podrán servir a sus clientes de París desde Madrid o en el centro de Berlín. En este proceso los operadores telefónicos serán meros proveedores de capacidad de ancho de banda a menos que aprendan a explotar el poder de la inteligencia de red en beneficio de sus clientes.

La disponibilidad actual de cables de 64 kilobits/segundo (kbit/s) nos lleva a que los usuarios no precisen estar limitados por más tiempo a las restricciones impuestas por los operadores y sus redes. Por ejemplo, hasta ahora los operadores han usado la compresión de voz para aumentar la capacidad del ancho de banda de transmisión, manteniendo a la vez la calidad estándar de voz (3 kHz de ancho de banda). Sobre un canal de 64 kbit/s con técnicas similares se puede transmitir voz con calidad hi-fi (7 kHz de ancho de banda).

En el año 2000 la comunidad de usuarios, como por ejemplo los fabricantes de productos o emisoras de radio, tendrán acceso a un ancho de banda de millones de bits por segundo, para lo que usarán tanto la red pública conmutada como las líneas alquiladas, para poder transmitir noticias y anuncios. Cada usuario o grupo tendrá la posibilidad de utilizar las redes de comunicación y pagar sólo por la cantidad de ancho de banda que han requerido en su trabajo.

La disponibilidad del ancho de banda variable reducirá el tiempo para el desarrollo de productos de las empresas y les permitirá hacer sesiones demostrativas a sus clientes mediante realidad virtual. Estos mismos fabricantes podrán obtener la tecnología que necesiten a través de brokers internacionales de tecnología, los cuales usarán las redes para anunciar y difundir sus nuevas tecnologías. Además el hecho de que los clientes puedan actuar más estrechamente con sus proveedores implicará una mayor lealtad en las relaciones entre ambos.

Comunicación sin cable

En los últimos diez años muchos productos que para funcionar dependían de un cable de conexión, han sido modificados con el objeto de eliminar esta limitación e introducidos —con gran éxito— de nuevo en el mercado. Ejemplos de ello son los ordenadores portátiles o los teléfonos de bolsillo. En un futuro ocurrirá lo mismo con otros aparatos.

En el próximo siglo muchos de los teléfonos de las oficinas estarán unidos a su centralita por radio u otras formas de comunicación sin cable; de la misma forma ocurrirá con terminales de ordenador. Los parámetros de actuación aquí son la flexibilidad, conveniencia y coste reducido de instalación y reconfiguración, así como la eliminación de los costes de cableado. Sin embargo existen protocolos de comunicación, como pueden ser el Ethernet o el Token Ring, que no son apropiados para la interconexión sin cable y la proliferación de este tipo de protocolos está retrasando la introducción de estas tecnologías.

Con el objeto de solucionar este problema, la asociación IEEE ha formado un grupo de trabajo con el fin de crear —para finales de 1993— un protocolo estándar de comunicación sin cable para redes locales. Los protocolos serán desarrollados de forma que en un futuro no muy lejano se pueda dictar a la impresora directamente, sin tener que pasar previamente por un procesador que traduzca la voz a texto.

Como la información se encuentra cada vez más repartida en redes a las que acceden múltiples grupos de usuarios, es cada vez más importante protegerla de intentos de intrusión para preservar la confidencialidad. Esto requerirá que se preste mucha atención al desarrollo de sistemas de protección en la comunicación sin cable para permitir el acceso sólo a personas autorizadas.

La comunicación sin cable dará lugar a la formación de nuevos negocios, ya que añade sistemas de comunicación a equipos que anteriormente estaban aislados. Será fácil acoplar a las máquinas expendedoras sistemas que las conecten con el centro de servicio para así poder atender sus necesidades de mantenimiento y reposición. La rapidez de estos sistemas para solicitar el servicio técnico eliminará los actuales acuerdos de mantenimiento y asistencia por posibles averías.

Esta calidad en el servicio facilitará y potenciará la diversidad de canales de distribución de productos. Imagínese poder solicitar un resumen de noticias desde una estación de metro mientras compramos con nuestra tarjeta de crédito las dos cosas.

La implantación de las comunicaciones sin cable en la oficina permitirá hacer los trabajos con mayor facilidad y disponer de unos métodos de trabajo más flexibles. Los fabricantes de módulos de oficinas y muebles deberán tener en cuenta que la gente trabajará allí donde las necesidades lo requieran y que esto influirá en la forma y disposición de las oficinas. La posibilidad de cambiar de sitio las impresoras o las máquinas de café de una forma sencilla implicará disponer de oficinas mucho más dinámicas y adaptables a los requerimientos futuros.

La posibilidad de que máquinas inteligentes dotadas de sistemas de comunicación sin cable puedan viajar junto a los usuarios y captar información acerca de sus preferencias y hábitos será de gran importancia para los diseñadores de productos. Así, éstos contarán con una base de datos sobre las preferencias de sus clientes y podrán crear versiones mejoradas de productos anteriores. Esta información acortará y mejorará el proceso de diseño.

El ancho de banda de la comunicación sin cable es una fuente limitada que debe ser compartida por una gran cantidad de usuarios, por lo que será necesario mantener y gestionar el espectro electromagnético disponible de una manera eficiente. Esto implica cuestiones tanto técnicas como políticas: habrá una continua presión para reducir la potencia de emisión de teléfonos celulares y, a la vez, se introducirán tipos de modulación en el espectro más efectivos. No obstante, el mayor obstáculo para poder llegar a usar el ancho de banda adecuadamente será de índole más política que técnica.

  • Pedro Tellería es Consultor-Senior, responsable de la Práctica "Telecommunications & Information-Industry" para España y Portugal en la firma de Consultoría-de-Dirección Arthur D.Little.
  • Phil O´Donovan es responsable de telecomunicaciones en CCL (filial de Arthur D. Little).