Televisión de Pago, la nueva Cornucopia (parte-2)

1994-01-18 · Pedro Tellería

La segunda parte analiza los beneficios concretos de la televisión por cable en España. Su desarrollo impulsaría la economía con miles de empleos y medio billón de pesetas en inversión. Mejoraría infraestructuras de telecomunicaciones, aumentaría la competencia frente a Telefónica y Retevisión y ofrecería ocio y educación accesibles. Además, integraría fibra óptica y banda ancha, preparando la base para la futura “Autopista de la Información”. Cable-TV no es solo entretenimiento: es un motor industrial y tecnológico que puede elevar la calidad de vida y la competitividad del país si se libera su potencial.


  • Publicado: "Cinco Días"
  • Autor: Pedro Tellería
  • Fecha: 18 de Enero 1994

En la primera parte de este artículo se describieron las grandes cifras del negocio de la televisión por cable (Cable-TV), que comportaban un sustancial potencial económico, además de otros intereses de carácter estratégico ("Autopista de la Información", y/o puerta de entrada al monopolio de la telefonía). Estos intereses son los causantes del alto nivel de atención que este servicio está generando actualmente en diversos niveles de la sociedad española.

¿Cuáles son los beneficios esperados de la televisión por cable?

Los beneficios asociados al desarrollo de este servicio son de muy diversa índole y tal vez no todos están siendo suficientemente analizados y evaluados. Básicamente incluyen:

  • Crecimiento económico (creación de empresas, nuevos puestos de trabajo, desarrollo industria audiovisual).
  • Desarrollo de infraestructuras de telecomunicación y difusión.
  • Mejora de la competitividad de las empresas (competencia a telefónica, competencia a Retevisión, empresas usuarias de Servicios de telecomunicación).
  • Mejora de la calidad de vida de los ciudadanos (extensión de la oferta de ocio, instrumento educativo, pluralidad de opinión).

Crecimiento económico.

En la primera parte de este artículo se hacía una estimación de facturación anual de Cable-TV que podría estimarse en unos 100.000 millones de pesetas. Este flujo de fondos conlleva asociado un valor añadido que originaría la creación de empresas, tanto nacionales como internacionales. Se plantean unos niveles de inversión para el desarrollo de infraestructura que rondan el medio billón de pesetas (300.000 a 700.000 millones de pesetas), si bien esta cantidad queda drásticamente influenciada por el nivel de integración de la infraestructura de Cable-TV con la disponible para telecomunicaciones.

En la fase de desarrollo de dicha infraestructura se generaría tanto empleo directo como indirecto para suministros de red y de usuario, canalización y tendido de redes troncales y de acceso a abonado, y desarrollo de centros de operación (de 10.000 a 15.000 puestos; entre 30.000 y 60.000 años/hombre). Posteriormente, la operación de estas redes y los servicios asociados generará unos 7.000 puestos directos (operación, conexión de los abonados, comercialización de servicio) y 10.000 indirectos (mantenimiento, suministros, programación, doblaje, producción audiovisual, desarrollo publicitario, etc.)

Desarrollo de infraestructuras de telecomunicación y difusión.

Existen diversas alternativas de infraestructuras que se complementan y que en su conjunto conforman el tejido de telecomunicaciones y difusión. Así, a la red nacional de telecomunicaciones de Telefónica, altamente desarrollada, con capacidad bidireccional y fundamentalmente de banda estrecha, se añaden las redes de difusión de banda ancha, vía repetidores de Retevisión o vía satélite de Hispasat.

Existen igualmente las redes de telefonía móvil celular, ya sea analógica o digital, y trunking.

También están, aunque con un desarrollo muy marginal, las redes de cable de banda ancha empleadas por las empresas de TV-Cable. Otra alternativa tecnológica que cuenta con un reducido desarrollo en la actualidad en España son las redes de difusión MMDS (sistema multiplexado de comunicación vía microondas), que presentan las ventajas de su rápida implantación y movilidad.

  • La extensión de las televisiones de pago comporta unos niveles de financiación para desarrollo de infraestructuras que (empleando tecnologías diferenciadas y parcialmente complementarias) mejoran la disponibilidad general para otras aplicaciones de telecomunicación. Así, la televisión plantea unas necesidades de banda ancha que precisan de unas infraestructuras que bien podrán ser aprovechadas para servicios de telecomunicación, creando oferta alternativa de telecomunicación o desarrollando servicios de alta densidad de información, como son la videoconferencia o la transferencia de datos a alta velocidad.
  • Existen tres tipos fundamentales de tendido de comunicaciones: primero, el cable de par de cobre, que es empleado tradicionalmente por las redes de telecomunicación. Segundo, el cable coaxial, empleado para difusión de televisión. Finalmente, la fibra óptica o canal de alta capacidad, desarrollado tecnológicamente en la última década, que es la opción tecnológica del futuro.

El hecho de que hasta la fecha el desarrollo de la TV-cable en España sea mínimo sí podría conllevar una ventaja nacional de un alto valor estratégico. La indisponibilidad y el elevado coste asociado al desarrollo de infraestructuras de fibra óptica ha sido en el pasado la causa de que las redes de televisión se materializarán con cableado coaxial.

Sin embargo, con la restricción impuesta por las diferentes arquitecturas asociadas, hoy en día el coste del tendido de cable de cobre y de fibra es similar. El que la legislación posibilite el fuerte desarrollo de servicios de televisión por cable contribuirá a que las redes asociadas se desarrollen (en buena medida) empleando tendido de fibra.

Esta creciente integración entre redes de banda ancha (fibra o coaxial, arquitectura en árbol) y las redes bidireccionales de telecomunicación (par de cobre o fibra, arquitectura en estrella) apoyará al desarrollo de la denominada "Autopista de la Información), tan comentada en la actualidad y que posibilitaría en un futuro servicios como el teletrabajo, tele-compra, televisión-interactiva, educación-interactiva a distancia y teleconferencia.

Mejora de la competitividad de las empresas:

  • Competencia a Telefónica.

La televisión por cable puede ser el origen del desarrollo de unas redes alternativas, de cobertura inicialmente localizada, a la red de telecomunicaciones de Telefónica. Bien es cierto que ésta no es la única alternativa de competencia, dado que en un futuro también se desarrollarán las redes PCN (redes de comunicación personal móviles) de telefonía móvil. Aunque tampoco se garantiza que dichas redes sean competitivas en coste y calidad, sí pueden representar un inventivo para que Telefónica avance en sus procesos de mejora interna.

  • Competencia a Retevisión.

La red de difusión de televisión desarrollada por Retevisión presenta una muy amplia cobertura y calidad, si bien recientemente han existido reclamaciones por parte de sus usuarios, los canales de televisión públicos y privados, aludiendo fundamentalmente al elevado coste del servicio. Del mismo modo que anteriormente hemos mencionado con la red de telecomunicaciones, la existencia de ofertas de alternativas impulsará la racionalización del servicio de Retevisión.

  • Mejora de la competitividad de las empresas usuarias.

Las empresas usuarias verá mejorar su capacidad competitiva por tres razones: primero, la mayor disponibilidad de canales y la especialización y cobertura local de los mismos mejorará la eficiencia de las campañas publicitarias y reducirá su coste, mejorándose así la eficiencia de ventas de las empresas. Segundo, al desarrollarse las telecomunicaciones mejorará la calidad y diversidad de los servicios de telecomunicaciones, reduciendo su coste y aumentando su utilidad.

Mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

  • Mejora en la calidad y reducción del coste.

El desarrollo de las tecnologías de compresión de señal posibilita el empleo en televisión de la red de par de cobre de telecomunicaciones. Con ello se posibilita que existan ingresos adicionales para la red local, mejorándose o reduciéndose así sus pérdidas en los mercados residenciales y posibilitándose mejoras en la calidad del servicio, sin que ello sea a costa de un aumento de las tarifas de llamadas urbanas. estas circunstancias inciden en favor del ciudadano medio.

  • Extensión de la oferta de ocio.

Si observamos cómo y a qué precios se han desarrollado los servicios de televisión por cable en los diferentes países en los que la legislación lo ha permitido observaremos cómo ésta se plantea como una oferta muy atractiva y económica de ocio.

Así, las diferentes ofertas están conformadas por una programación de entre 15 y 25 canales, buena parte de los cuales son especializados: en películas, deportes, informativos, programación infantil, información económico-financiera, videoclips musicales e información local, entre otros. Por otro lado, los precios mensuales de dichos servicios rondan entre 600 y 3.00 pesetas, dependiendo del país u operador y de los canales extra suscritos (canales especiales que precisan de un pago adicional). Claramente, si se compara el coste de esta alternativa de ocio con el coste de otras disponibles (cine, video, teatro, asistencia a espectáculos deportivos, conciertos, libros y revistas) se comprueba rápidamente que se trata de una opción económica, y si la programación es atractiva resulta gratificante.

Sin lugar a duda, este tipo de ofertas ha sido especialmente bien recibido y los niveles de subscripción a estos servicios han sido muy altos (entre el 60 y el 90% en países como EE.UU., Suecia, Irlanda, Finlandia, Alemania, Bélgica o Países Bajos).

En otros países, como Reino Unido o Francia, la demanda de televisión por cable no ha sido tan unánime, si bien ello ha sido debido a la existencia de una alta penetración de la televisión vía satélite (caso británico) o a los altos precios, insuficiente servicio y baja calidad de marketing desarrollado (caso francés).

  • Instrumento educativo.

Sin incidir en exceso en este aspecto, tan sólo mencionar la posibilidad de que este instrumento puede difundir el conocimiento de idiomas al ponerse en disposición programación en versiones originales.

En el aspecto educativo, pero no idiomático, la televisión por cable, al posibilitar la existencia de un número extenso de canales, conlleva la opción de que algunos de los mismos sean de carácter educativo. La existencia de canales de carácter educativo junto al atractivo propio de la industria audiovisual puede aumentar drásticamente el nivel de exposición del público al arte, la cultura y la formación profesional y social.

  • Pedro Tellería es Consultor-Senior, responsable de la Práctica "Telecommunications & Information-Industry" para España y Portugal en la firma de Consultoría-de-Dirección Arthur D.Little.