Mi torcida Mente-Liberal

Pedro Tellería · 2025-11-09

Defiende la libertad individual frente a una cultura que idolatra al Estado y normaliza el colectivismo, a izquierda y derecha. No promete paraísos: exige límites al poder, reglas generales y respeto a vida, propiedad y contrato. Reivindica el mercado como cooperación voluntaria, la igualdad ante la ley —no de resultados—, impuestos simples y previsibles, protección social como red, y educación plural y exigente. Denuncia la cancelación ("Cancel-Culture") y la intimidación como formas de censura blanda, pide prudencia en política exterior, reclama humildad metodológica: gradualismo, evaluación, corrección. El liberalismo se presenta como derecho a un Proyecto-de-Vida propio, guiado por libertad, propiedad y no-agresión. El "Libre-Pensamiento" duele, pero sostiene la dignidad y evita la sumisión.


  • Autor: Pedro Tellería
  • Fecha: 09/11/25
  • Web: PedroTelleria.com
  • Cápsula de Pensamiento: Mente Liberal
  • Nota: Articulo-1 de una serie

El Estado es la gran ficción mediante la cual todos tratan de vivir a costa de todos los demás. (Frédéric Bastiat “El Estado” 1848)

Vivo en una sociedad que (muchas veces sin saberlo) idolatra al Estado. Lo visualiza como seguridad, justicia, progreso. Es una fe laica, una autoridad moral, una madre protectora.

Miro a izquierda y derecha, y veo lo mismo: "Colectivismo". Desde los comunistas que lo proclaman sin pudor, hasta los conservadores que lo disfrazan de orden. El lenguaje cambia. El instinto permanece.

  • Muchos piensan que su contribución al Estado es inferior a lo que reciben (o recibirán) del mismo.
  • Unos "desde la pasividad" confían en recibir seguridad y tranquilidad del colectivo a través del Estado. Soluciones iguales para todos, no hay que pensar y decidir, así no se equivocan ellos, y el error (de serlo) es colectivo ("not my fault").
  • Otros "desde el Poder" buscan administrar la vida ajena. Desde arriba, ellos si saben.

En esa marea, mi mente se vuelve una herejía. Una mente torcida. Liberal. No porque adore el mercado. Sino porque defiendo al individuo.

No propongo un paraíso. No prometo justicia final. Solo un principio: el poder del Estado debe tener límites. La dignidad humana empieza cuando nadie te puede obligar a vivir como otro te manda.

Una cita (no es mía, espero que te guste): El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo. (Rudyard Kipling)

El liberalismo: marco moral, no culto economicista

“Liberal” es palabra prostituida. En Estados Unidos significa izquierda suave. En Europa, derecha económica. En la calle, egoísmo disfrazado. Pero no. No es eso.

Liberalismo es un marco para la convivencia entre extraños. Un sistema de reglas generales donde nadie impone su utopía. Donde se protege la vida, la propiedad y el contrato. Donde cada uno busca su bien sin chocar violentamente con los demás.

No es culto al dinero. No es hedonismo. Es respeto al otro. Es humildad ante lo complejo. Es aceptar que nadie tiene el plan perfecto. Ni el socialista. Ni el conservador. Ni el religioso. Ni el tecnócrata. Ni yo.

Como diría Hayek, es orden espontáneo. Como recordaba Popper, es sociedad abierta. Como explica Rallo, es marco neutral para fines incompatibles.

Liberalismo como el derecho de cada ser humano a desarrollar su propio Proyecto-de-Vida, comporta:

  • Libertad: que tan solo quedará afectada por el equivalente derecho de libertad que corresponde a los demás.
  • Propiedad: derecho a la propiedad-privada sobre la que se sustentan los recursos necesarios para desarrollar dichos Proyectos-de-Vida.
  • Principio de No-Agresión: Nunca, ya sea física o económica, como medio de alterar y violentar a terceros.

Estado: Juez, no jugador. Regla, no capricho

El Estado debe existir. Sin justicia, hay selva. Sin seguridad, hay miedo. Sin ciertas obras públicas, hay parálisis. Pero su papel es arbitral, no empresarial.

No debe dirigir la economía. No debe adoctrinar en la escuela. No debe dictar qué cultura es válida. No debe decidir qué valores son correctos.

Debe limitarse. Sujetarse a reglas. Cumplir contratos. Castigar el fraude. Defender al inocente. Nada más. Nada menos.

Con Buchanan aprendemos que no sólo importa qué política se elige, sino bajo qué reglas y quién captura el botín. Con Friedman, que las reglas simples frenan la arbitrariedad.

Subsidiariedad radical: lo que pueda hacer el individuo, que no lo haga el gobierno. Lo que pueda hacer una familia, una empresa, una asociación, que no lo invada el burócrata.

Mercado: civilización sin caudillo

El mercado no es perfecto. Pero es pacífico. Es voluntario. Es creativo. Donde hay mercado, hay precios. Donde hay precios, hay información. Donde hay propiedad, hay responsabilidad.

El que arriesga, gana o pierde. El que miente, responde. El que compite, mejora.

No es teología. Es evolución. Es prueba y error. Es cooperación sin mando.

Como mostraron Mises y Hayek, sin precios no hay cálculo. Sin propiedad, no hay incentivos. Sin libertad, no hay progreso. Escohotado tenía razón: el comercio civiliza más que mil sermones.

Igualdad: ante la ley, no ante la vida

No todos nacemos iguales en talentos, familias o suerte. Pero todos debemos ser iguales ante la ley. Sin fueros. Sin privilegios. Sin castas.

La justicia no es dar a cada uno lo mismo. Es dar a cada uno lo suyo.

Imponer resultados iguales exige violencia. Planificación. Expropiación. Mentira. Fracaso.

Prefiero la meritocracia imperfecta a la igualdad forzada. Prefiero ampliar oportunidades desde abajo (educación, competencia, libertad) que redistribuir resultados desde arriba.

Friedman lo dijo claro: igualdad de derechos, no de resultados. Sowell añadió: los planes utópicos crean más pobreza, no menos.

Impuestos: Castigo (mal disimulado) al esfuerzo

Tributar no es un crimen. Pero extorsionar al que produce, sí. La fiscalidad debe ser baja, simple, previsible.

Cuando los impuestos asfixian, el talento huye. La creatividad se esconde. El rentista prospera. El emprendedor se rinde.

Menos es más: menos impuestos, más actividad. Menos deducciones, más claridad. Menos complejidad, más justicia.

El objetivo no es castigar al rico. Es financiar lo esencial sin destruir lo vital.

Gasto disciplinado. Programas evaluados. Regla de gasto constitucional.

Asistencia-Pública: Red, no Jaula

Una sociedad decente no deja caer al vulnerable. Pero tampoco convierte la "Asistencia-Pública" en un estilo de vida.

Red, sí. Colchón, no. No dependencia.

Cuando la "Asistencia-Pública" se vuelve permanente, la cultura del esfuerzo se erosiona. El empleo cae. El Estado engorda. La sociedad civil se atrofia.

Ayudar al que sufre, sí. Pero con condiciones. Con plazos. Con evaluación.

La filantropía, la familia, la comunidad deben ser la primera línea. El Estado, el último recurso.

Bastos, Friedman, Rallo lo han documentado: el coste oculto del bienestar infinito es la decadencia moral.

Educación: libertad, excelencia, pensamiento crítico

Educar no es adoctrinar. Es liberar. Es cultivar virtudes cívicas. Rigor intelectual. Duda metódica.

Escuelas diversas. Familias eligiendo. Currículos exigentes. Evaluación transparente.

La excelencia debe ser el horizonte. No la igualdad por abajo. La autonomía escolar debe traer responsabilidad. Resultados.

Popper pidió crítica. Hayek, descentralización. Friedman, elección.

La educación debe ser plural. No un megáfono del poder.

Libertad de expresión: primero se cancela, luego se persigue

Hoy no hace falta censura estatal. Basta con la intimidación social, con la cancelación ("Cancel culture"), con los linchamientos digitales.

El disidente es hereje. El crítico, "Siembra el Odio". El libre, sospechoso.

Defiendo una libertad robusta. Solo debe limitarse cuando hay violencia directa o difamación clara. No por sensibilidad. No por ideología.

La cultura debe financiarse por quien la valora. No por el contribuyente cautivo. Si hay subsidios, que sean generales. No partidistas.

Escohotado advirtió: los enemigos del comercio suelen ser enemigos de la libertad.

Política exterior: prudencia antes que cruzadas

Las guerras crean monstruos. Engordan el poder. Justifican la vigilancia. Arrasan derechos.

Prefiero la paz activa al intervencionismo moral. Comercio, diplomacia, ejemplo.

Defensa firme del propio territorio. Alianzas con criterio. Pero sin aventuras neocon.

El liberalismo clásico es prudente. No ingenuo, pero tampoco mesiánico.

Humildad: método antes que dogma

No tengo soluciones perfectas. Nadie las tiene. Lo que propongo es un método: 1-Gradualismo, 2-Evaluación, 3-Corrección.

Pilotar reformas. Medir. Corregir. No doblar la apuesta por orgullo ideológico.

El sistema social es complejo. Por eso, diseños simples. Incentivos alineados. Reglas claras. Y dónde se pueda: orden espontáneo.

Hayek enseñó modestia. Popper, ensayo-error. Buchanan, reglas contra la tentación.

Conclusión: pensar distinto en un mundo igualado

No pretendo tener la verdad. No pido el poder. No busco imponer.

Solo defiendo un espacio: el de la libertad individual frente a la "marea Colectivista".

En un mundo donde todos quieren dirigir la vida ajena, ser liberal es una rebeldía, una herejía.

Por eso mi mente esta torcida. Porque se niega a arrodillarse ante la tribu, el Partido o el Estado.

Pensar libre es peligroso. Pero vale la pena.

Así que no esperes que calle. No voy a rendirme. No voy a pedir permiso. Voy a seguir escribiendo. Aunque moleste. Aunque me insulten. Aunque me cancelen.

Porque si cedemos en la palabra, pronto cederemos en todo. Y no pienso ceder.

Pedro Telleria

Notas y Referencias

  • Frédéric Bastiat. El Estado (1848). En Obras completas de Frédéric Bastiat, Ed. Guillaumin, París, 1850, p. 144. Edición digital disponible en: https://oll.libertyfund.org/title/bastiat-the-state

  • Rudyard Kipling. Citado por Arthur Gordon, “Six Hours with Rudyard Kipling”, The Kipling Journal, Vol. XXXIV, nº 162 (junio 1967), p. 7; originalmente publicado como “Interview with an Immortal”, Reader’s Digest, Vol. 75, nº 447 (julio 1959), pp. 38–42.
  • Friedrich A. Hayek. La Constitución de la Libertad, Unión Editorial, Madrid.
  • Karl R. Popper. La sociedad abierta y sus enemigos, Paidós, Barcelona.
  • Juan Ramon Rallo. Una revolución liberal para España (2014). Deusto, Madrid.
  • James M. Buchanan. The Limits of Liberty: Between Anarchy and Leviathan (1975). University of Chicago Press.
  • Milton Friedman. Capitalismo y Libertad, Rialp, Madrid.
  • Ludwig von Mises. La Acción Humana: Tratado de Economía, Unión Editorial, Madrid.
  • Antonio Escohotado. Los enemigos del comercio. Historia de las ideas sobre la propiedad privada, Vol. I (2008). Espasa Calpe, Madrid.
  • Thomas Sowell. Un conflicto de visiones, Unión Editorial, Madrid.
  • Miguel Anxo Bastos. La razón liberal (2020). Unión Editorial, Madrid.

Comentarios

Los comentarios pueden ser anónimos. ¿Tienes cuenta? . ¿Nuevo aquí? .


Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Guardar artículo

Unirme

Compartir

El envío por email queda reservado para usuarios registrados. WhatsApp abre tu propia aplicación de WhatsApp, así que el mensaje lo envías tú, no Pedro Tellería.

·

Ficha técnica

Título: Mi torcida Mente-Liberal

Autor: Pedro Tellería

Serie: Cápsula de Pensamiento: Mente Liberal (Art-1/serie)

Fecha: 2025-11-09

Palabras clave: liberalismoEstadocolectivismomercadoigualdad ante la ley

Duración de lectura: 6 minutos

Formato principal: Artículo de opinión